Traemos el cielo a la tierra a través de Cristo en nosotros.

Quizás Lázaro tenía la misión de abrir el corazón del hombre rico y Epulón la de cuidar al pobre

Es una verdad sabida que el sentido de nuestra vida consiste en amar y ser amados. En entregar todo el cariño que nace en nuestro corazón y recibir todo ese cariño que necesitamos. Porque somos mendigos de amor. Nacemos con una herida de amor y, al mismo tiempo, tenemos mucho amor para dar. Entonces, ¿por qué se nos complican las cosas y no lo conseguimos? ¿Por qué herimos con tanta facilidad y luego rápidamente nos sentimos heridos? ¿Por qué nunca nos satisface del todo ese amor recibido?

Decía Nadine Tokar, quien ha dedicado más de 40 años de su vida a trabajar en la comunidad del Arca con personas que tienen una discapacidad intelectual: «Dejarse amar es un riesgo. Es volverse vulnerable, dependiente. Es decir al otro: tú eres mi alegría. Es difícil dejarse amar porque tenemos una imagen negativa de nosotros mismos y por eso nos escondemos».