Una visión divina de todas las cosas

Muy queridos hermanos,

Dios ha establecido unas leyes en la naturaleza y en su creación que si supiésemos utilizarlas nos proporcionarían grandes bendiciones. La ley de la siembra y la cosecha es inmutable. Lo que sembramos lo vamos a cosechar multiplicado. La multiplicación es la ley del universo. Dios ha puesto esta ley dentro de toda semilla, tanto animal como vegetal. En toda la creación se ve operar esta ley.

A nuestros primeros padres, Adán y Eva, el Señor les dijo: “multiplíquense y sean fructíferos.”

“Y los bendijo Dios, y les dijo: FRUCTIFICAD y MULTIPLICAOS; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28)

DIOS ES UN DIOS DE LA ABUNDANCIA Y LA MULTIPLICACIÓN

Dios es un Dios de la ABUNDANCIA y la MULTIPLICACIÓN. Jesús nos dio el secreto del éxito. Aquel secreto era la MULTIPLICACIÓN. Jesús tomó lo que ESTABA DISPONIBLE y lo multiplicó. Tomó unos peces y panes para cubrir las necesidades físicas de miles de personas. Después de dar gracias y bendecirlos fueron multiplicados para saciar a cinco mil hombres más las mujeres y niños. Él toma lo poco que le damos, lo bendice y lo multiplica.

Después de que Abraham creyó a Dios y le obedeció, Dios prometió multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo y la arena del mar.

“De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” (Génesis 22:17-18)

Tal como se lo prometió a Abraham Dios quiere multiplicar nuestra descendencia. Dios ha provisto todo lo necesario para que su pueblo crezca y se multiplique. Leemos de la Iglesia primitiva que el número de los creyentes aumentaba en gran manera y se multiplicaba.